
El panel protector que ves sobre la llanta se llama guardabarros, aunque en mecánica se compone de dos partes: el arco de rueda (la pieza rígida exterior, generalmente negra) y el forro interior de paso de rueda. Juntos forman la defensa que evita que lodo, piedras y agua salpiquen la carrocería y a los pasajeros. En México, muchos autos como el Versa o el Chevrolet Onix ya traen guardabarros de fábrica, pero es común que en versiones de entrada se omitan para reducir costos.
La función principal es proteger la pintura y evitar que los residuos que levantan las llantas golpeen la chapa o los bajos del vehículo. Un guardabarros bien instalado sobresale unos 5 cm de la carrocería, pero reduce la distancia al suelo. En calles de CDMX con topes altos o en caminos rurales, esa reducción puede hacer que el guardabarros roce y se rompa.
Según datos de PROFECO en su guía de accesorios para autos 2024, un guardabarros de caucho de buena calidad cuesta entre $400 y $900 MXN por pieza, mientras que uno de plástico de ingeniería puede llegar a $1,200 MXN. La instalación en un taller de confianza agrega otros $300 a $600 MXN.
¿Conviene instalarlos? Depende de dónde manejes. Si recorres calles pavimentadas en Monterrey o Guadalajara, el guardabarros ayuda a mantener limpio el auto. Pero si circulas por terracerías o zonas con muchos topes, mejor no ponerlos o elegir un modelo corto que no afecte el despeje.
Un dato clave: la SICT recomienda, en su manual de accesorios vehiculares, que cualquier modificación que altere la altura del vehículo debe cumplir con la NOM-194-SCT-2-2021. Instalar guardabarros no requiere verificación, pero si el auto queda muy bajo y roza en topes, podrías tener problemas en la verificación de la CDMX.
En resumen, el guardabarros es un accesorio útil en ciudad, pero no indispensable. Si tu auto no lo trae de fábrica y conduces principalmente en asfalto, vale la pena invertir unos $2,000 MXN por el juego completo para proteger la pintura.

En mi March, puse guardabarros traseros de caucho porque en CDMX siempre hay charcos y lodo en temporada de lluvias. Me ayudan a que no se ensucie la defensa trasera, pero sí noté que al pasar por topes altos en el Periférico, a veces rozan. El guardabarros evita que el lodo salpique la carrocería, pero hay que elegir uno que no sea muy largo.

Como mecánico en un taller de la Gustavo A. Madero, veo seguido guardabarros rotos porque la gente los instala sin considerar los topes de la zona. El material de caucho aguanta más que el plástico duro, pero si el auto es bajo como un Jetta, mejor no ponerlos. También recomiendo revisar los tornillos cada seis meses, porque con las vibraciones se aflojan.

Uso un Onix 2023 para Uber en Guadalajara, y los guardabarros de fábrica me han salvado la pintura de las salpicaduras en avenidas mojadas. Los topes no me han dado problema porque el auto tiene buena altura. El guardabarros reduce el ruido de las piedras golpeando la chapa, sobre todo en calles con grava.

Para mis salidas a la sierra de Puebla en una Hilux, los guardabarros son indispensables. Sin ellos, el lodo y las piedras vuelan directo a los faros traseros. Prefiero guardabarros de caucho reforzado, aunque en caminos muy pedregosos a veces se desprenden. En zonas de terracería, el guardabarros evita que el barro se acumule


