
Un auto funciona porque el motor convierte la energía química de la gasolina en movimiento mecánico. La ECU (Unidad de Control Electrónico) inyecta la cantidad justa de combustible, la bujía enciende la mezcla de gasolina y aire, y esa explosión controlada empuja los pistones. Ese movimiento se transfiere al cigüeñal, luego a la transmisión y finalmente a las ruedas. Según la PROFECO en su estudio de costos de operación 2024, un motor a gasolina de 1.6 litros como el del Versa produce alrededor de 118 hp y 145 Nm de torque en condiciones de CDMX.
Componentes clave de un automóvil moderno:
Un cálculo útil para el conductor: si el motor entrega 140 hp y el auto pesa 1,200 kg, la relación peso/potencia es de 8.57 kg por hp. Para circular en el Periférico a 80 km/h, el motor gasta más combustible en un arranque que manteniendo velocidad constante, especialmente con aire acondicionado encendido. En un año recorriendo 20,000 km en CDMX, solo en combustible se pueden gastar entre $38,000 y $44,000 MXN dependiendo del tráfico y el tipo de gasolina. La SICT reporta que más del 70% de los autos en México usan gasolina Regular, y los fabricantes diseñan sus sistemas de inyección para funcionar óptimamente con ella.
En motores diésel (como en flotillas de reparto), no hay bujías porque el aire se comprime tanto que se calienta y enciende el combustible por sí solo. Eso les da más torque a bajas revoluciones, ideal para subir cuestas en carretera o cargar equipo pesado. Sin embargo, la verificación vehicular en CDMX y Estado de México es más estricta para diésel por las emisiones de partículas.
La potencia del motor se mide en hp y el torque en Nm. A mayor torque, más capacidad de arrastre o respuesta al acelerar. Un motor con 200 Nm a 3,500 rpm es mucho más ágil para rebasar en la México-Querétaro que uno que da su torque hasta las 5,500 rpm.

La explicación técnica está bien, pero en el día a día en CDMX lo que importa es que el motor no se ahogue con el aire enrarecido de la altitud. Tener un motor con buena inyección electrónica y bujías en buen estado evita que se sienta perezoso al acelerar desde un alto en Insurgentes. También se nota mucho la diferencia al usar gasolina Premium de 91 octanos en autos que lo requieren, como algunos o motores turbo. Un motor bien mantenido responde mejor y gasta menos que uno con suciedad en los inyectores.

Como mecánico, veo que muchos autos en México llegan al taller por problemas eléctricos que parecen de motor, pero son fallas en la batería o en el alternador. Si el sistema de carga falla, el motor no recibe suficiente corriente para las bujías y la bomba de combustible, y entonces el auto empieza a fallar o se apaga. También es común que en autos de 5 años o más, el arnés de cables se reseque con el calor del Norte o la humedad de la costa, causando cortos. El motor es confiable si el sistema eléctrico está sano y las conexiones limpias.

Para mí, lo más práctico al manejar un Uber con un Onix es que el motor responde chido en el Circuito Interior, pero con el aire acondicionado al máximo en 35°C de Guadalajara se nota que pierde fuerza. El motor necesita que el sistema de enfriamiento esté al 100 y el aceite cambiado cada 5,000 km porque trabaja más duro al ralentí en el tráfico. A veces siento que el motor se escucha forzado y sé que toca cambio de bujías.

En la autopista de Monterrey a Saltillo, un motor con buena compresión y una transmisión bien acoplada marca la diferencia. El torque a bajas vueltas permite subir la cuesta con el aire acondicionado sin tener que bajar la velocidad. En un Hilux con motor diésel, se siente la entrega pareja de potencia incluso cargado con herramienta. La falta de torque se nota sobre todo al rebasar en subida; ahí es donde el motor turbo o diésel se luce.


